Vuelve pepita de oro

José María Serrano

Vuelve pepita de oro

Sin pétalos de rosa que la cubran,
la corriente del río
va arrastrando a la silva sin remedio
a un mar desconocido.
Sus lágrimas se mezclan con el agua
y está pidiendo auxilio,
mas los ecos del llanto se despeñan
en barrancos vacíos.

Vuelve, pepita de oro, silva amada,
a colmar mis sentidos,
que yo sabré arroparte entre mis versos
y te daré cobijo.

José Mª. Serrano.